Un bulto en el cuello: ¿qué puede causarlo?

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A veces ocurre que al tocarnos el cuello detectamos un bulto que empieza a preocuparnos. La protuberancia a veces desaparece sola y no supone ningún riesgo. Sin embargo, ¿qué hacer si al cabo de unos días seguimos notando el abultamiento en el cuello? Lo mejor que podemos hacer en esta situación es acudir a un médico especialista. ¿Qué puede causar los bultos alrededor del cuello y cómo tratarlos? ¿Es posible que un bulto será un síntoma del cáncer?

Un bulto en el cuello: causas y tratamiento

Tanto un engrosamiento en la parte izquierda o derecha de la nuca como un bulto en el cuello de un niño pueden tener diferentes orígenes y ocurrir al azar. Las enfermedades de la tiroides y la estomatitis suelen ser las causas más comunes. ¿Cómo diferenciar estas dos enfermedades?

Ganglios linfáticos agrandados

Uno de los grupos más grandes de ganglios linfáticos se encuentra en el cuello, y aumenta cuando nuestro cuerpo sufre una infección. Es una reacción natural del sistema inmune que en la mayoría de los casos indica que este funciona correctamente. Las enfermedades más comunes que provocan el agrandamiento de los ganglios linfáticos son: la angina, la faringitis bacteriana, la caries no tratada y el sarampión. Curiosamente, los bultos de este tipo pueden ser causados también por enfermedades parasitarias como la pediculosis.

¿Cómo tratar los ganglios linfáticos?

Durante la visita, el médico debe palpar los ganglios linfáticos para poder diagnosticar su agrandamiento. Además, el especialista hará una entrevista con nosotros y hará una serie de pruebas que ayudarán a diagnosticar la enfermedad causante de la hinchazón. Después de la visita, se recomienda empezar a tomar de inmediato los medicamentos recetados por el doctor. Al tratar la enfermedad, los ganglios linfáticos agrandados deberían volver automáticamente a su tamaño normal.

Un bulto en el cuello: la culpa la tiene la glándula tiroides

Un abultamiento movedizo en el cuello puede ser un síntoma de un funcionamiento incorrecto de la glándula tiroides. Aparece muy a menudo en personas que padecen hipotiroidismo o hipertiroidismo, y puede ser hereditario. A veces ocurre que el bulto tanto en la parte derecha como izquierda del cuello indica la deficiencia del yodo, un oligoelemento indispensable para un correcto funcionamiento de la glándula tiroides. En muchos casos, los bultos en el cuello no son peligrosos, no obstante, siempre se requiere una consulta con un endocrinólogo.

Síntomas de los nódulos tiroideos

Los bultos pueden manifestarse de diferentes maneras, en función de las causas de su formación. Cuando la causa es una enfermedad de la glándula tiroides, los abultamientos se agrandan muy rápidamente. Muy a menudo aparecen dificultades para tragar y para respirar, así como la voz se vuelve ronca. Los nódulos tiroideos también pueden conducir a un agrandamiento de los ganglios linfáticos y a un dolor a su alrededor. En algunas personas la probabilidad de que aparezca un bulto es mayor. En el grupo de riesgo están los hombres y las mujeres que padecen enfermedades de la glándula tiroides, así como las personas con una carga genética.

Tratamiento de los nódulos tiroideos

Existen muchos métodos de tratar los nódulos tiroideos. El médico suele elegir el tratamiento según las necesidades individuales, una vez realizadas las pruebas y una entrevista con el paciente. En función de la edad, enfermedades pasadas y síntomas actuales, el especialista recomendará la terapia con yodo, un tratamiento farmacológico o quirúrgico.

  • Tratamientos quirúrgicos: una cirugía resulta necesaria cuando el bocio es muy grande y, sobre todo, cuando el médico diagnostica el cáncer. En casos graves, se extirpa toda la glándula tiroides, lo que puede provocar complicaciones serias. Después de la cirugía, el paciente debe comenzar a tomar hormonas tiroideas.
  • Medicamentos que apoyan el funcionamiento de la glándula tiroides: en muchos casos, antes de tomar la decisión sobre la cirugía, el endocrinólogo receta hormonas para reducir los tumores. Desafortunadamente, incluso los medicamentos tomados con regularidad no combaten con eficacia los cambios en la tiroides.
  • Terapia con yodo: es el método más común en personas que además padecen el hipertiroidismo. El yodo, un oligoelemento indispensable para un correcto funcionamiento de la glándula tiroides. No obstante, hay que recordar que la terapia con yodo radioactivo es peligrosa para mujeres embarazadas y lactantes.

Lipomas benignos

A veces los bultos en el cuello resultan ser unos lipomas benignos que solamente tienen un aspecto poco estético. La piel debajo del bulto no presenta ningunos cambios, y al palpar el lipoma tenemos la impresión que este se está moviendo. El lipoma se forma a partir del tejido graso, por eso no duele. Sin embargo, en casos extremos puede ejercer presión sobre los nervios y otros tejidos, y causar síntomas poco comunes. Merece la pena añadir que hasta ahora no se ha determinado una causa inequívoca de la formación del bulto, por lo tanto, puede aparecer en cualquier persona.

¿Cómo diagnosticar un lipoma?

Los lipomas se caracterizan por su estructura blanda. A pesar de ello, el nódulo se puede palpar con facilidad y es compacto. Muy a menudo, el bulto se percibe a simple vista, especialmente si es grande. Los lipomas pueden aparecen en grupos, por lo tanto, no tienen un aspecto bonito. Los bultos suelen ser pequeños y crecen lentamente. Aun así, causan molestias. En algunos casos, pueden alcanzar más de 6 centímetros. Los cambios de este tipo no suelen ser dolorosos y, a menudo, se parecen a un gran grano. Sin embargo, no deben apretarse por el afectado.

Extirpación de los lipomas

Si los lipomas no presionan los tejidos cercanos y son pequeños, no es necesario eliminarlos. No obstante, si el abultamiento causa molestias y, además, tiene un aspecto desagradable, hay que ir a un dermatólogo para que nos asigne un tratamiento quirúrgico. La extirpación de un lipoma no dura mucho y, normalmente, se realiza con la anestesia local. Tras el tratamiento, el cirujano coloca los puntos que deben retirarse en unos cuantos días. En caso de extirpar lipomas más grandes, queda una pequeña cicatriz. Es importante destacar que el lipoma una vez extirpado no debe recomponerse, pero es probable que aparezca en otra parte del cuerpo.

¿Es posible que un bulto doloroso en el cuello sea un cáncer?

Por desgracia, puede ocurrir que un bulto del cuello sea un síntoma del cáncer de tiroides, y puede ser maligno o no. La probabilidad de que ocurra aumenta con la edad, en personas con una carga genética y en aquellas que ya han padecido otro tipo de cáncer, así como en las mujeres. Sin embargo, los tumores malignos en la tiroides son una enfermedad que ocurre con poca frecuencia, y su detección requiere una visita a un endocrinólogo.

Síntomas de un cáncer

Un bulto en el cuello es solo uno de los muchos síntomas del cáncer. Las molestias más comunes que se encuentran en las personas que padecen el cáncer de tiroides son: una ronquera característica y dificultad para tragar, así como ganglios linfáticos agrandados. Debido a la presión que el tumor ejerce en el tracto respiratorio, pueden producirse dificultades respiratorias en el transcurso de la enfermedad. Si nuestros antepasados tuvieron problemas con la glándula tiroides o fueron diagnosticados con cáncer, la probabilidad de que un nódulo alrededor de la glándula tiroides sea cáncer aumenta significativamente.

Diagnóstico

Si sospechamos el cáncer, debemos visitar a un especialista de inmediato. El endocrinólogo ordenará una ecografía que visualizará el tumor y permitirá determinar su tamaño. En algunos casos, también se hará una biopsia. Solo unas pruebas detalladas pueden diagnosticar el cáncer de tiroides. Cuanto antes decidamos visitar una clínica ambulatoria endocrina, mayor será la probabilidad de una curación completa.

Tratamiento del cáncer

Existen varios tipos de tumores de la tiroide. Al igual que con cualquier tipo de cáncer, lo primordial es recibir tratamiento lo antes posible. Vale la pena señalar que más de la mitad de los casos de cáncer son benignos y las células tumorales no hacen metástasis. Por esta razón, merece la pena optar por una terapia que puede conducir incluso a una curación completa.

Tratamiento quirúrgico

La forma más común de tratar el cáncer de tiroides es su extirpación quirúrgica. El procedimiento requiere la precisión de un cirujano y mucho tiempo, pero resulta ser muy efectivo en muchos casos. Durante la cirugía, se extirpa solo una parte de la glándula, pero en casos extremos se debe extirpar por completo. La tiroidectomía total requiere la toma de medicamentos hormonales.

Terapia con yodo

La terapia con yodo radioactivo se usa a menudo como un complemento a la cirugía. Especialmente si existe una probabilidad de metástasis. La terapia con yodo es segura, pero puede afectar la fertilidad. Las mujeres que planean un embarazo no deben someterse a ella. Después de la terapia, hay que tomar la levotiroxina y hacer revisiones periódicas.

 

¿Cuándo debemos acudir al médico?

Desafortunadamente, a los españoles no nos gusta acudir al médico con frecuencia. Por lo tanto, muy a menudo no somos capaces de detectar enfermedades graves en sus etapas iniciales, cuando podemos curarnos por completo. Tengamos en cuenta que un bulto en el cuello no siempre tiene que ser peligroso. A menudo es un síntoma de un resfriado o un lipoma. Entonces, ¿cuándo una visita a un especialista es necesaria?

Síntomas alarmantes

Algunas molestias pueden ser un síntoma de una enfermedad grave. Un bulto en el cuello puede ser especialmente peligroso cuando le acompañan otros síntomas, tales como:

  • dificultad para respirar,
  • dolor, dureza en el cuello,
  • un bulto en la cara posterior del cuello,
  • aumento en la circunferencia del cuello,
  • un bulto que va creciendo,
  • ganglios linfáticos inflamados,
  • una ronquera inusual,
  • dolor de huesos,
  • dificultad para tragar

No olvidemos que solo un diagnóstico detallado permite comenzar el tratamiento seleccionado adecuadamente.

Bulto en el cuello: ¿debemos tenerle miedo?

Si detectas un abultamiento en el cuello, definitivamente no debes entrar en pánico. Obviamente, un bulto puede ser un síntoma de cáncer y de otras enfermedades de la tiroides, pero muy a menudo es una manifestación de una inflamación o una caries no tratada. Es mejor observar el cambio, y en caso de cualquier molestia preocupante, acudir al médico de cabecera.

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